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Fabricación de cerveza casera a partir de kits

La idea es simplificar lo máximo posible una primera cocción mediante kits y luego sí, que cada uno si le gusta, con el tiempo vaya investigando, ampliando el equipo, los conocimientos y el paso a todo grano para perfeccionar su cerveza o lograr los distintos estilos.

La elaboración de cerveza mediante kits es un proceso relativamente sencillo. Si esta es la primera vez que vas a elaborar cerveza, te sugerimos leas primero todas las instrucciones enteras, hasta estar seguro de que las entiendes bien. El proceso de dividirá en dos días:

– Necesitarás en torno a una hora y media el primer día para efectuar el proceso de limpieza del material y de la cocción de la malta.

– Durante la siguiente semana sólo necesitarás un control de la fermentación de un par de minutos cada dos o tres días y alrededor de dos horas el último día para el proceso de embotellado.

Los kits constan de un bote con concentrado de maltas lupulizadas y de un sobre de levadura necesaria para iniciar la fermentación. El concentrado de maltas tiene forma de jarabe espeso y se obtiene mediante la deshidratación parcial del mosto que se consigue tras el macerado. En los kits más sencillos, este concentrado ya lleva también la infusión de lúpulos que le dan el amargor y aroma necesarios.

El material necesario para la elaboración de cerveza es:

– Kit de cerveza.

– Agua (de una calidad aceptable: mineral, tratada o del grifo con un proceso de filtrado y eliminación del cloro)

– Olla de acero inoxidable para hervir (puede usarse una a partir de 8 o 10 l).

– Cubo de fermentación con tapa y válvula de fermentación (airlock).

– Material para embotellado: botellas, chapas y chapador.

– Material para esterilizar.

– Accesorios varios: Cucharón, vasos, termómetro, densímetro.

Primer día

1.- Limpieza: La limpieza es probablemente la parte más sencilla pero a la vez más importante de todo el proceso de elaboración. Una buena limpieza asegura que no tendremos problemas de que se estropee la cerveza. Colocar en uno de los cubos un grifo, asegurándose de que el grifo queda en posición de cerrado y bien ajustado por los dos lados. Para hacerlo, desenroscar el grifo y poner la rosca por dentro. Introducir el grifo por la parte de fuera del cubo y enroscar. Llenar el cubo de agua hasta los 10 litros más o menos, añadirle 1 cucharada del polvo limpiador Chemipro Oxi por cada litro de agua (aprox. la mitad del bote) y remover para disolver el polvo. Introducir en el cubo todos los instrumentos que vamos a utilizar, bastará con dejarlo 2-5 minutos. No se necesita aclarar.

2.- Rehidratar la levadura: La levadura que después vamos a utilizar para la fermentación, necesitamos tenerla preparada antes. Como viene en polvo en un sobre, hay que rehidratarla. Para hacerlo, poner a calentar unos 20 cl de agua y dejar que hierva unos 5 minutos, retirar del fuego y echarla en el vaso que habíamos limpiado previamente. Dejar que se enfríe hasta que baje la temperatura hasta 27º C, utilizando para ello el termómetro previamente limpio. Espolvorear la levadura en el vaso sabiendo que nunca llegará a disolverse ya que quedará en suspensión. Tapar el vaso con film de plástico o un plato y esperar 15 minutos a que la levadura entre en actividad (se observará como burbujea ligeramente). Importante: No añadir la levadura al agua hasta que la temperatura sea la indicada. Durante este tiempo coceremos y enfriaremos la malta. Si pasado un rato vemos que el agua no se enfría lo rápido que debería, podemos poner el vaso de agua en remojo dentro del fregadero con agua fría, teniendo cuidado de que no entre agua dentro del vaso.

3.- Cocción de la malta: Mientras tanto en una olla de acero inoxidable o esmalte (nunca utilizar una olla de aluminio ya que reacciona con la cerveza y tomaría un mal sabor) de unos 8-10 litros de capacidad, poner a hervir 4 ó 5 litros de agua. Mientras el agua hierve introducir las latas de malta en la pila del fregadero con agua caliente durante unos 10-15 minutos para hacer más manejable su contenido, ya que es muy espeso. Si no tienes acceso a una olla tan grande, puedes hacerlo en dos de mediana capacidad (de 4-5 litros cada una) poniendo dos litros de agua en cada una de ellas observando que después quede capacidad para mezclar una lata en cada una de ellas. Pero es muy importante que si lo haces así el proceso se realice en dos ollas al mismo tiempo y nunca utilizando una sola en dos veces. Cuando el agua rompa a hervir, retirar del fuego la olla y separar a otra olla la mitad del agua hirviendo. Esta agua se utilizará para aprovechar el resto de malta de las latas. Abrir las latas de malta y con una cuchara mezclar el contenido de las dos latas con la mitad del agua hirviendo. Remover bien la mezcla hasta que esté totalmente disuelta. Una vez hecho esto, volver a poner la olla a fuego lento y dejar que hierva 5 minutos sin dejar de remover para evitar que el mosto se pegue al fondo de la olla. Rellenar las dos latas vacías con la mitad del agua hirviendo que habíamos sacado de la olla y remover bien para aprovechar bien la malta que queda en las latas. Poner las bolsa perforada de lúpulo/grano en una de ellas y esperar 15 minutos. Sacar la bolsa y añadir el contenido de agua de las latas a la olla donde está cociendo la malta cuando sólo queden un par de minutos de cocción. Nota: Ya que la malta ya está lupulizada, sugerimos no añadir la bolsa de lúpulo, a no ser que le gusten las cervezas muy amargas.

4.- Enfriar el mosto: Este es el paso más delicado y que deberemos hacer lo más rápido posible teniendo mucho cuidado con las temperaturas a las que actuamos, ya que es ahora cuando el azúcar del mosto es más “goloso” para algún microorganismo no deseado. Para ello actuaremos rápido y tendremos preparado el cubo de fermentación, que previamente hemos limpiado, con unos 10 litros de agua fría. Retirar del fuego la olla con el mosto y enfriar lo más rápido posible. Llenaremos el fregadero o la bañera con agua fría. Se pondrá la olla en la pila para que el agua enfríe la olla por fuera, con cuidado de que no salpique y entre agua dentro de la olla. Podemos remover el mosto con una cuchara limpia e ir cambiando el agua de alrededor por otra más fría según se va templando, durante 20 minutos. A continuación trasvasar todo el mosto al cubo de fermentación en el que habíamos puesto los 10 litros de agua. Como necesitamos que el mosto esté bien oxigenado, volcar el contenido de la olla en el cubo para que caiga desde cierta altura y despacio para que salpique mucho y se airee bien. Llenar con agua el cubo hasta la marca de los 23 litros y remover vigorosamente con la espátula oxigenadora durante varios minutos.

5.- Inicio de la fermentación: Tomar la temperatura de esta nueva mezcla en el fermentador y cuando baje a los 25º C añadirle la levadura que previamente habíamos rehidratado. Para los kits Special Lager, añadir la levadura cuando llegue a los 20ºC. Remover durante 5-10 minutos con la espátula oxigenadora para que se airee bien la mezcla y la levadura pueda actuar correctamente. Antes de empezar la fermentación deberemos conocer la densidad original de la cerveza. Para ello tomaremos una muestra del mosto llenando la probeta, a través del grifo del cubo, hasta tres cuartos de capacidad. Introducir el densímetro en la probeta y tomar la medida al nivel del líquido, que llegará aproximadamente a la marca del 40 (densidad original 1040). Poner la tapa al cubo de fermentación presionando a fondo para un cierre perfecto, introducir la junta en el agujero de la tapa y en ésta la válvula de fermentación, verter en la válvula un poco de agua con una pizca de limpiador hasta la mitad más o menos y tapar la válvula con el tapón rojo sin apretar. Dejar en un lugar tranquilo, no muy luminoso y que tenga una temperatura más o menos constante entre 18 y 24ºC. Para los kits Special Lager, dejar en un sitio más fresco, a unos 12-18ºC.

6.- Fermentación: Entre 12 y 24 horas después de haber añadido la levadura, el mosto empezará a fermentar. Se notará porque aparecerá una capa de espuma en la parte superior del mosto (es una cerveza de fermentación alta) y la válvula de fermentación empezará a burbujear. Durante los dos primeros días la fermentación será bastante intensa, se formará una capa gruesa de espuma y el agua burbujeará con mucha frecuencia. Si durante este tiempo el aire sacara de la válvula un poco de agua, bastará con limpiar el agua derramada en la tapa y añadir otro poco a la válvula para que mantenga el nivel del principio. Aunque no es muy corriente podría ocurrir que la espuma subiera tanto de nivel que llegara a la válvula y la taponara, en ese caso sacarla, limpiarla bien de espuma. Después, volver a colocar en su sitio. A partir del tercer o cuarto día, la fermentación será más lenta y disminuirá la acción del gorgoteador. La cerveza estará lista para ser embotellada cuando la fermentación haya terminado y esto se puede comprobar viendo como la válvula no produce apenas burbujas y además la lectura del densímetro no cambia en 24 horas. Este proceso dura aproximadamente de 6 a 8 días desde que añadimos la levadura. Llegado este momento la lectura del densímetro estará normalmente entre 1005 y 1014. Después de este tiempo, 6-8 días, y que la fermentación ha terminado, no es conveniente esperar a embotellar la cerveza ya que esta tomaría mal sabor por estar en contacto con la levadura demasiado tiempo. En caso de que la fermentación se pare y la lectura del densímetro sea todavía muy alta, 1020 por ejemplo, destapar el cubo y remover con la paleta limpia un poco la levadura del fondo, para redistribuir la levadura y volver a tapar. Esperar un par de días y volver a tomar una medida. Esto sólo debe hacerse de forma excepcional, y cuando estemos seguros de que lleva varios días sin fermentar con una medida alta en el densímetro. También, en caso de que la cerveza lleve fermentando una semana y la lectura sea alta (superior a 1016) o no se tenga tiempo de embotellarla de inmediato, se puede trasvasar al otro cubo para que ocurra una fermentación secundaria, dejando el residuo de levadura en el primer cubo. Una vez en el segundo cubo, se puede dejar unos días más, mejor si se deja a una temperatura más fresca (alrededor de 15ºC).Este proceso ayudará a que se clarifique nuestra cerveza. En caso de hacer esta operación, asegurarse de que todo está bien limpio: el segundo cubo, la tapa, el tubo de trasvasar, la válvula y el tapón, etc; limpiar bien y volver a colocar en el segundo cubo.

Segundo día

Tras unos 6 o 7 días, la primera fermentación habrá terminado y ha llegado el tiempo del embotellado. Si medimos la densidad (lo que llamamos densidad final) esta habrá quedado cercana a 1010. La diferencia entre la densidad inicial y la final, nos permite estimar mediante fórmulas el contenido alcohólico de la cerveza, de forma que siendo la densidad final muy parecida en todos los tipos de cerveza, a mayor densidad inicial, mayor grado alcohólico conseguiremos.

Os dejamos un vídeo donde se puede ver como se elabora.